Este blog tiene como objetivo pensar, proponer y debatir temáticas educativas, actividades y recursos útiles para futuros docentes de nivel inicial

http://atraviesaelespejo.blogspot.com.ar/2010/01/educacion-y-limites-la-importancia-de.html

http://www.youtube.com/watch?v=8PomGbricoE&feature=fvwrel

http://www.laverdad.es/alicante/v/20111128/alicante/permisividad-falta-limites-familia-20111128.html

Mi experiencia en las prácticas docentes conjugaba varias emociones, la tarea era observar. Principalmente las relacione con mi experiencia personal diaria, por lo cual no me sentía totalmente ajena y distante de la realidad que observaba. Allí pude mirar que la rutina y el día a día en la sala del colegio que observaba no era tan distinto al lugar en donde trabajo hace ya 5 años, un Jardín Maternal. Merienda, actividad, saludo inicial, hora de juego, narración y actividades especiales en general era lo que se vivía en un día en la sala.

Institucionalmente  si había diferencias significativas, desde mi mirada, en cuanto a la organización y manejo institucional. Cada docente contaba con auxiliares, material para trabajar, espacio físico, materias especiales fijas, horarios que cumplir.  Todo esto y más hacian de la tarea del docente algo agradable y más liviano que en un jardin maternal y fundamentalmente con el unico y pleno objetivo de enseñar.

Límites y Educación

EDUCACIÓN Y LÍMITES

Es cierto que la palabra “límite” tiene mala prensa. Pero los episodios de violencia y las faltas de respeto que se están produciendo todos los años en nuestras escuelas y que han terminado siendo noticia en los diarios han generado, en los últimos tiempos, un sano replanteo acerca de qué significa en definitiva esta palabra y su aplicación tanto en el ámbito familiar como en el escolar.

La doble función del límite

Los límites tienen una función que podemos llamar “negativa”. El límite “excluye”, quita todo lo que no ha quedado encerrado en sus confines.

En este sentido,  el límite dice “eso no es esto”, “eso no es conveniente”.

Pero para no entender lo de los límites como algo empobrecedor, como algo  que parece que siempre nos quita y nos prohíbe,  podemos hablar

también de su función “positiva”.

Gracias a los límites sabemos lo que la cosa es. La realidad de algo sólo destaca gracias a sus límites, a la frontera por la que limita con lo otro.

Esta propiedad de todas las cosas de tener límites es lo que los filósofos del realismo clásico denominan “aliquid” (algo) [es decir, aliud quid, “otro 

qué”, significa que todo ser tiene un límite respecto a lo otro y está separado de ese otro. Lo que establece la realidad del ser frente al resto].  

Los limites  nos  identifican, nos hablan de la condición paradojal de lo humano: nos establecen en nuestra originalidad, pero al mismo tiempo nos

marcan nuestra indigencia y nuestra necesidad de los demás. No hay educación sin adecuados límites que nos dirijan hacia la aceptación creativa

de la  realidad. Y esto en el caso de la educación de niños y adolescentes supone siempre cierto grado de “frustración”, la reducción del deseo y

del capricho y de la fantasía de omnipotencia.

 

Y está claro que para que el joven comience a modificar sus actitudes es esencial que perciba que el límite que viene del adulto no está sostenido

 

en la arbitrariedad sino que está fundado en el cuidado por ellos. Que es fruto del amor y no expresión de nuestra impotencia.

 

El límite, por lo tanto, es esencial al proceso educativo. Y entre los extremos erróneos del autoritarismo y del permisivismo queda un

 

amplio espacio para una pedagogía que hace posible claramente la alteridad de funciones, el valor de cada miembro y la orientación firme

 

para una búsqueda del sentido existencial. Sin demagogias, sin asimetrías quebradas ni mimetización de roles.

 

PARA PENSAR*

Éstos son los principales errores que, con más frecuencia,

debilitan y disminuyen la autoridad de los padres (y esto se

puede aplicar en su medida a los demás ámbitos educativos,

como el colegio):

– La permisividad. Es imposible educar sin intervenir. Los niños necesitan referentes y límites para crecer seguros y felices

– Ceder después de decir no. Una vez que usted se ha decidido a actuar, la primera regla de oro por respetar es la del “no”. El “no” es innegociable

– No escuchar.

 – Falta de coherencia

– El autoritarismo.  Es el otro extremo del mismo palo que la permisividad. Sólo persigue la obediencia por la obediencia en sí misma.

– Gritar. Perder los estribos.

– No cumplir las promesas ni las amenazas. Deben ser realistas,  es decir fáciles de aplicar. Un día sin tele o sin salir, es posible. Un mes es

imposible.

– No negociar .No negociar nunca implica rigidez e inflexibilidad. Supone autoritarismo y abuso de poder, y  por lo tanto, incomunicación.

– Exigir éxitos inmediatos.

 

ACTUACIONES CONCRETAS Y POSITIVAS  QUE AYUDAN A TENER  PRESTIGIO Y AUTORIDAD

POSITIVA ANTE LOS HIJOS:

• Tener unos objetivos claros de lo que pretendemos cuando educamos.

• Enseñar con claridad cosas concretas. Al niño no le vale decir “sé bueno”, “pórtate bien” o “come bien”. Estas instrucciones

generales no le dicen nada.

• Dar tiempo de aprendizaje.

• Valorar siempre sus intentos y sus esfuerzos  por mejorar.

• Dar ejemplo para tener fuerza moral y prestigio.

• Confiar en nuestro hijo.

• Actuar y huir de los discursos.

• Reconocer los errores propios.

 Extractado del libro Psicologìa Clìnica y de familia por el Dr. William Torres

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